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Investigación UCM: La risa virtual como resistencia al enfoque de género en noticias sobre cambio climático

Un estudio realizado por académicas de la Universidad Católica del Maule, enmarcado en el proyecto Anillos ECO(S) of Climate Change (ANID ATE230028), analizó el uso de la risa escrita en los comentarios de noticias digitales y revela cómo este recurso, lejos de buscar humor, se utiliza para invisibilizar o cuestionar el rol de la mujer en la crisis ambiental y camuflar discursos agresivos.

Un cabro está trabajando en su computador portátil mientras toma un café en una mesa clara.
8 de junio de 2026

¿Es la risa en redes sociales siempre sinónimo de alegría o humor? La respuesta corta es no. En el entorno digital, un simple "jajaja" o un emoji sonriente pueden convertirse en herramientas de poder, descalificación y resistencia ideológica. Así lo demuestra una reciente investigación realizada por las académicas Mariana Lazzaro Salazar y Karina Carrasco Jeldres, del Centro de Investigación de Estudios Avanzados del Maule (CIEAM), de la Universidad Católica del Maule (UCM). El estudio, publicado en la revista científica Logos, analizó detalladamente el comportamiento de los lectores en los espacios de comentarios de dos de los principales diarios online de Chile (Emol y La Tercera) entre los años 2019 y 2024.   El foco estuvo puesto en noticias que vinculaban explícitamente el cambio climático con las mujeres. Los resultados son contundentes: en estos espacios virtuales, la risa se aleja de su potencialidad cómica para transformarse en un recurso de desvalorización hacia lo femenino y en un catalizador de posturas "anti-ambientales".  

“La risa se identificó mayormente justamente en las noticias de cambio climático con perspectiva de género, no así en noticias sobre cambio climático que no tuvieran una perspectiva de género, es decir, que se identificó mayormente en aquellas noticias donde se hablaba de cambio climático, pero, por ejemplo, revisaban un estudio hecho sobre mujeres y el impacto del cambio climático sobre ellas o el impacto de ellas sobre el cambio climático. Por eso se decidió analizar ese tipo de noticias y la risa dentro de ese tipo de noticias como estrategia discursiva. Ahora, una de las funciones pragmáticas de la risa dentro de ese contexto fue, naturalmente, el de la violencia de género”, explicó Mariana Lazzaro.

El "jajaja" promedio y la toma del territorio virtual

Para llevar a cabo el análisis, las investigadoras recurrieron a la netnografía, una metodología que permite estudiar las interacciones humanas en comunidades virtuales. Recopilaron cientos de comentarios iniciales y respuestas tanto en las páginas web como en la red social X (antes Twitter).  Entre los datos más curiosos del análisis formal de la "ciber-risa" se encuentran:

El formato preferido: Los emojis son la vía favorita de los usuarios para expresar risa, seguidos de cerca por las onomatopeyas y, en menor medida, los archivos GIF.  

La risa promedio: Al medir la extensión de las onomatopeyas, se descubrió que la risa promedio en el corpus tiene 11,1 caracteres, viéndose textualmente como "jajajajajaj". Las expresiones extensas (como "Wuajajajajaj...") representaron casi el 48% de los casos.  

Ubicación estratégica: Las partículas de risa no se expresan al azar; se posicionan prototípicamente al inicio o al final del comentario para marcar la pauta de lo que se dice. Sin embargo, el hallazgo más divisivo radica en quiénes comentan. 

El estudio evidenció que este espacio interaccional está dominado de forma abrumadora por hombres. Según las autoras, esto representa un ejercicio de "soberanía sobre un territorio simbólico", donde el poder masculino asume un derecho epistémico digital, dejando muy poco margen para la participación activa de las mujeres.  

Las múltiples caras de la risa digital

Al clasificar las funciones pragmáticas de las risas onomatopéyicas, la investigación identificó que se utilizan principalmente bajo las siguientes lógicas:

1. Risa agresiva y de burla

2. Risa de superioridad

3. Risa autodenigrante (y el contraataque masculino)

4. Mitigadora de desacuerdos

El peligro detrás de estas dinámicas no es menor. El estudio advierte que, bajo la fachada de un lenguaje humorístico o burlesco, se enmascaran mensajes ideológicos radicales, se legitiman contenidos discriminatorios y se fomenta la polarización digital. "La risa se hace parte de la resistencia de algunos comentaristas hombres a la vinculación entre el cambio climático y lo femenino... Se deslegitima el debate fundamentando que es una 'moda' política o que no tiene sustento científico", explican las investigadoras en el texto.  Al final del día, el uso de la risa en estos contextos virtuales logra desviar la atención de la crisis climática real, permitiendo evadir responsabilidades ambientales y reproduciendo posturas históricas de invisibilización que terminan por silenciar la voz de las mujeres en el debate ecológico global.  

“La risa se utilizaba para ejercer, por ejemplo, la ironía, para hacer burlas, para agredir a la persona sobre la que refiere la noticia, o agredir la perspectiva de género o agredir directamente a las comentaristas. Muchas de estas noticias hablaban sobre, por ejemplo, algunas imágenes femeninas famosas, como Greta Thunberg o alguna ministra que se había referido sobre estas temáticas, y directamente las agresiones son hacia la persona, hacia sus capacidades cognitivas o hacia su estabilidad mental y así. Entonces se analizaron esos extractos en profundidad y el artículo que los invitamos a leer tiene justamente reportados todos estos hallazgos”, puntualizó la Dra. Lazzaro.

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