Investigación advierte que guías alimentarias de América Latina reproducen estigmas sobre el peso corporal
Estudio con participación de académicas de la UCM publicado en The Lancet Regional Health – Americas analizó las guías alimentarias de 13 países de América Latina y el Caribe, concluyendo que muchas de ellas asocian el exceso de peso con decisiones individuales, invisibilizando factores sociales, ambientales y biológicos que influyen en la obesidad.
Las guías alimentarias utilizadas por los países para promover hábitos saludables podrían estar transmitiendo, de manera involuntaria, mensajes que refuerzan el estigma hacia las personas con sobrepeso u obesidad. Esa es una de las principales conclusiones de una investigación internacional publicada recientemente en The Lancet Regional Health – Americas, en la que participaron las académicas de la Universidad Católica del Maule (UCM), Isabel Pereyra González, Fernanda Aguilar y Valeria Aravena.
El estudio analizó las guías alimentarias oficiales y documentos técnicos de 13 países de América Latina y el Caribe mediante una herramienta especializada para identificar expresiones de estigmatización relacionadas con el peso corporal. Los resultados muestran que la mayoría de estos documentos presentan, de forma explícita o implícita, mensajes que atribuyen el peso corporal principalmente a decisiones individuales, relacionando la obesidad con malos hábitos alimentarios, sedentarismo o falta de voluntad.
La investigación también detectó el uso frecuente de un lenguaje alarmista para referirse a la obesidad, la promoción de la pérdida de peso como objetivo universal de salud y la escasa consideración de factores como las condiciones sociales, económicas, ambientales o biológicas que influyen en el desarrollo de esta condición.
Sobre la motivación de estudiar este tema, Pereira explicó que en 2024 asistieron a un congreso de obesidad en São Paulo en Brasil. “Se puso sobre la mesa con mucha fuerza que culpabilizar a las personas por convivir con obesidad lejos de ayudarlos a hacerse cargo de su situación, los estigmatizaba y empeoraba su calidad de vida y su salud mental. Además, hace tiempo vengo analizando un nuevo paradigma que va de la mano con que las políticas de enjuiciar a las personas por su mala salud tampoco ayudan y colocan a los profesionales en un nivel superior que no corresponde y no colabora realmente”, sostuvo.
Guías que estigmatizan
Respecto de las implicancias de estos resultados para Chile, considerando que las Guías Alimentarias del MINSAL también fueron analizadas, la investigadora UCM afirmó que “dichas guías también estigmatizan desde que asumen que las personas son obesas porque no hacen ejercicio, no tienen buenos hábitos y que eso se puede cambiar por elección. Olvidando los determinantes estructurales”, indicó.
En ese sentido, complementó la experta, las futuras guías alimentarias no deben centrarse en el peso y si en la alimentación saludable, actividad física como hábito, la comensalidad y también que la alimentación ocupe el rol social que tiene.
En contraste, solo uno de los países analizados -San Vicente y las Granadinas- presentó un enfoque más inclusivo, centrado en promover entornos saludables y el bienestar de las personas, evitando asociar directamente el estado nutricional con juicios sobre los comportamientos individuales.
“Los autores sostienen que este tipo de narrativas puede generar efectos negativos en la salud física y mental de las personas, favorecer la discriminación y disminuir la búsqueda de atención sanitaria, además de afectar la efectividad de las políticas públicas de promoción de la salud”, expuso la investigadora UCM.
Por ello, la investigación propone revisar las guías alimentarias desde una perspectiva centrada en las personas, incorporando enfoques de derechos humanos, justicia social y una comprensión multifactorial de la obesidad. El objetivo es avanzar hacia mensajes más inclusivos, que promuevan hábitos saludables sin reforzar estereotipos asociados al peso corporal.
El trabajo constituye el primer análisis sistemático de este tipo realizado en América Latina y el Caribe y entrega evidencia que podría orientar futuras actualizaciones de las guías alimentarias nacionales, así como la formación de profesionales de la salud y nutrición, contribuyendo al desarrollo de políticas públicas más equitativas e inclusivas.