Evitemos el bullying desde temprana edad

Columna de opinión de  Sandra Castro Berna, Académica de la Universidad Católica del Maule.

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30 de abril de 2026

El 2 de mayo es el Día Internacional contra el bullying, su objetivo principal es tratar de concientizar sobre el riesgo que conlleva y buscar los mecanismos para evitar ejercerlo o sufrirlo. El bullying, es la forma agresiva (amenaza, intimidación, manipulación, hostigamiento, agresiones) de comportarse o dirigirse a otras personas, causando un daño temporal o permanente, físico o mental y actualmente con lamentables consecuencias. Permitiéndolo equivocadamente, pensando que la víctima formará el carácter, será más fuerte, y que esto lo preparará para la vida adulta.

Erradicar este flagelo es tarea de toda la sociedad, asumiendo su responsabilidad e implicancias, en primer lugar, evitando normalizar las situaciones de malos tratos en el ámbito que sea, de la vida de una persona, manteniendo canales de comunicación fluidos, cercanos y constantes con los hijos(as) de cualquier edad. 

Por su parte, la educación Parvularia, en sus aulas trabaja con constancia y de manera trasversal, objetivos de aprendizaje que lleven a los niños(as) a desarrollar habilidades que les permitan convivir con otros, tomar decisiones según un bien común, compartir valores y responsabilidades en base a derechos humanos, adquirir sentido de pertenencia ya que es importante que se sientan parte y miembros activos de una familia y comunidad en busca de su identificación social. Da inicio al ejercicio ciudadano a través de la participación, colaboración, respeto, empatía, solidaridad, compromiso, responsabilidad, sentido de justicia, en las relaciones con todas las personas para avanzar en la construcción de relaciones significativas en un marco de respeto mutuo, vital para el diálogo, la expresión su opinión, la resolución pacífica de conflictos. 

Para los niños(as) de cero a un año, se generan oportunidades para que interactúen con sus pares y adultos significativos en diferentes situaciones y juegos. Que puedan disfrutar de la cercanía de otros manifestando interés por lo que les suceda. Comienzan con la práctica progresiva de algunas normas de convivencia, según lo que su desarrollo les permita.

Con los niños(as) de dos a cuatro años, se inicia la promoción de la participación en actividades y juegos grupales para conversar, intercambiar, cooperar, practicar acuerdos de convivencia, disfrutar de interacciones sociales con diversas personas, reconocer el valor de expresiones culturales reconociendo la diversidad (características y formas de vida). Se incorpora la resolución pacífica de conflictos (dialogar, escuchar, opinar y proponer) para una convivencia armónica del grupo. Tómese en consideración que a esta edad los niños(as) atraviesan una etapa evolutiva egocéntrica (se conciben como protagonistas en todo momento), antes de desarrollar un pensamiento empático (comprender a otro).

Con los niños(as) de entre cuatro y seis años, el trabajo se acentúa en la participación y colaboración activa, la planificación y acuerdo de normas estratégicas para el bienestar común. Se brindan oportunidades para potenciar la empatía y solidaridad, la escucha atenta, apoyo y aprecio por las personas y comunidades. Se generan instancias de conocimiento de estrategias pacíficas para la resolución de conflictos, para respetar sus derechos y de otros, conocer requerimientos esenciales de las prácticas de convivencia democrática (escuchar, opinar, diferir, respetar turnos, por ejemplo) y a aceptar las diferencias de los otros. 

En casa:  

  • Incentivar la confianza en sus capacidades y habilidades. 
  • Ser un buen y claro modelo de referencia a imitar. 
  • Escuchar y generar conversaciones calmadas y con atención. Perseverar en la práctica del respeto, empatía, tolerancia y paciencia.
  • Generar momentos de seguridad para que comuniquen y busquen soluciones a sus problemas.
  • Evitar la emisión de juicios sobre los demás. 
  • No obligar a que pidan perdón, ya que esa conducta no resuelve los conflictos.
  • Y no normalizar conductas agresivas en las interacciones familiares. 

 

Universidad
Facultad de Ciencias de la Educacion
Escuela de Pedagogia Educacion Parvularia
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