Estudiantes de Enfermería fortalecen la salud comunitaria con componentes de ciudadanía global
La experiencia, desarrollada en Talca y Curicó, permitió a estudiantes de cuarto año vincular sus aprendizajes con comunidades de personas mayores, incorporando una perspectiva de ciudadanía global y modelos internacionales de cuidado.
Fortalecer la formación profesional a través de experiencias de vinculación con las comunidades es uno de los propósitos del programa BeGlobal de la Universidad Católica del Maule (UCM).
En este marco, estudiantes de cuarto año de la carrera de Enfermería participaron en la actividad curricular “Salud Social”, iniciativa que se desarrolla desde hace años en la carrera y que busca vincular los aprendizajes académicos con las necesidades y experiencias de las comunidades de personas mayores de Talca y Curicó.
Perspectiva internacional
Durante este año, la actividad incorporó nuevos componentes de internacionalización en el marco del proyecto BeGlobal, ampliando la experiencia formativa de los estudiantes y promoviendo una mirada global sobre los desafíos vinculados a la salud y el trabajo con las comunidades.
La iniciativa se desarrolló como parte de un proceso de internacionalización del currículo, orientado a que los estudiantes desarrollen competencias de ciudadanía global y amplíen su mirada sobre los desafíos sociales y sanitarios, comprendiendo que su futuro ejercicio profesional también requiere una conexión permanente con las comunidades.
Según explicó la académica Ana Jara Rojas, directora del Departamento de Enfermería de la UCM, uno de los principales objetivos de la experiencia fue generar un espacio de aprendizaje recíproco entre estudiantes y personas mayores. “Abordamos temas de ciudadanía global con los adultos mayores para que nuestros estudiantes puedan aprender de la experiencia de ellos y así puedan desarrollar competencias para su futura profesión”, destacó.
Salud social y BeGlobal: territorio con transformación internacional
BeGlobal se desarrolla en el marco de un Proyecto Erasmus+ CBHE (Capacity Building for Higher Education; Construcción de Capacidades para Instituciones de Educación Superior) cuyo consorcio es integrado por universidades de Chile, Colombia, Finlandia y Francia, articulando experiencias y conocimientos internacionales con las necesidades de las comunidades locales.
En este contexto, la iniciativa se vinculó con el Paquete de Trabajo N°5, denominado “Internacionalización para la Sociedad”, permitiendo a los estudiantes conocer y reflexionar sobre distintas perspectivas en torno al cuidado de las personas mayores y su aplicación en el contexto maulino.
Así lo explicó Franco Mella Pizarro, jefe del Departamento de Convenios, Cooperación y Redes Internacionales de la UCM, quien destacó el valor de esta colaboración entre la academia y las instituciones que forman parte del consorcio internacional. “Nos asociamos con la Escuela de Enfermería para proveer el apoyo del consorcio, con el objeto de transmitir y compartir las realidades globales y en especial, el del cuidado de las personas adultas en otros países. Buscamos generar un impacto y que esto sea sostenible en el tiempo”, señaló.
De esta manera, la experiencia permitió conectar la formación universitaria con una mirada internacional, promoviendo un aprendizaje situado y comprometido con las realidades de las comunidades.
Aprender desde el vínculo y la experiencia
Para los estudiantes, el desarrollo de “Salud Social” significó también una oportunidad para ampliar su perspectiva sobre el ejercicio de la Enfermería y comprender la importancia del acompañamiento y la participación activa de las personas mayores en sus comunidades.
Alejandro Villalobos Duarte, estudiante de cuarto año de Enfermería de la sede Curicó, valoró especialmente la posibilidad de compartir con las personas mayores en un espacio distinto al ámbito clínico. “Creo que fue una de las prácticas más significativas que tuvimos, ya que nos permitió olvidarnos un poco del estrés que implica el hospital. El adulto mayor quiere ser escuchado y quiere seguir siendo parte de la comunidad; nosotros los acercamos y los hicimos estar más activos”, reflexionó.
El trabajo desarrollado junto a las comunidades se concretó en diversas actividades y productos colaborativos, entre ellos, huertos de hierbas medicinales, talleres de pintura, tejidos de mandalas y revistas comunitarias, estas últimas orientadas a rescatar la historia y las experiencias de cada club de personas mayores.
Así lo destacó Alicia Fuentes López, de 77 años y participante activa del programa, quien valoró la cercanía y el compromiso de los estudiantes. “Una maravilla con este grupo. Fueron muy cálidos en su recibimiento y aceptación. Siempre se preocuparon de darnos una palabra de aliento, nos valoran y nos escucharon”, expresó con gratitud.
Proyección y sostenibilidad
El cierre de las actividades curriculares no representa el término de esta experiencia de colaboración. Desde la Dirección de Relaciones se proyecta continuar fortaleciendo la articulación entre la academia, las comunidades y el consorcio internacional BeGlobal, con el propósito de consolidar y replicar este tipo de iniciativas durante los próximos años.
La experiencia reafirma así el compromiso de la UCM con una formación profesional que integra la internacionalización, la responsabilidad social y la vinculación con el medio, promoviendo que sus estudiantes se formen no solo desde el conocimiento técnico y disciplinar, sino también desde la empatía, la participación y el compromiso con las comunidades.