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El vínculo entre la alimentación y el rendimiento académico explicado por experta UCM

El inicio del año académico marca el retorno a las rutinas y, con ello, una preocupación diaria: la colación escolar. Lejos de ser un simple trámite para calmar el apetito, la ciencia nutricional moderna nos indica que la alimentación es una herramienta estratégica que potencia el aprendizaje y define el rendimiento en el aula. Por eso, desde la UCM queremos relevar la importancia de esta merienda y la relevancia de la calidad nutricional de todas las comidas, considerando el impacto en la salud de niños y adolescentes. Desde la Facultad de Ciencias de la Salud, la experta en nutrición María Fernanda Aguilar explicó la relación entre la alimentación saludable y el desempeño académico.

Un grupo de jóvenes repartiendo frutas en un evento comunitario.
3 de marzo de 2026

Investigaciones desarrolladas en el ámbito de la neurociencia alimentaria han demostrado que el cerebro consume cerca del 20% de la energía total del cuerpo. Sin embargo, la calidad de esa energía es la que marca la diferencia en los resultados académicos:

Atención sostenida y glucemia: El cerebro depende de un suministro constante de glucosa. Las colaciones altas en azúcares refinados (galletas, snacks dulces o jugos en caja) provocan un "peak" de azúcar en sangre, seguido de una caída brusca, lo que genera irritabilidad y falta de foco. Por el contrario, los carbohidratos de absorción lenta (cereales integrales, por ejemplo) mantienen la curva de glucosa estable, favoreciendo la memoria de trabajo.

Omega-3 y conexiones neuronales: Ácidos grasos presentes en frutos secos y semillas son esenciales para la mielinización, el proceso que acelera la transmisión de impulsos eléctricos entre neuronas, mejorando la comprensión lectora.

Eje intestino-cerebro: Una microbiota saludable (fomentada por la fibra de las frutas disponibles en nuestra región y lácteos) produce neurotransmisores como la serotonina, clave para la regulación emocional y la convivencia escolar.

Estrategias por etapa escolar

Desde la UCM, proponemos adaptar la colación según el desarrollo del estudiante, considerando el nivel educativo y priorizando ciertos alimentos. Por ejemplo, niños de kínder a cuarto básico, quienes necesitan formar hábitos y cubrir requerimientos de calcio, se recomiendan colaciones como frutas picadas de la estación y lácteos. De quinto a octavo, considerando la saciedad y la importancia de micronutrientes como hierro y zinc, se sugiere pan integral con acompañantes como palta, tomate, quesillo o huevo acompañado de un lácteo o fruta. Mientras que los estudiantes de enseñanza media, por autonomía y energía cognitiva, es recomendable que consuman frutos secos sin sal en compañía de un lácteo, fruta o sándwich.

Consejos para un marzo más saludable

Para cumplir con los requerimientos sin afectar el presupuesto familiar, sugiero tres pilares:

Una colación nutritiva puede estar compuesta por fruta (aprovechando la producción del Maule), alimentos proteicos (lácteos o huevo), alimentos ricos en lípidos (frutos secos o semillas) o un cereal integral (evitar cereales azucarados).

Hidratación: Con las temperaturas actuales en la zona central, llevar una botella de agua es indispensable. La deshidratación leve reduce la claridad mental y la velocidad de procesamiento.

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