“El cambio climático está modificando la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas marinos a gran velocidad”
El Dr. Ignacio Cáceres, investigador de la Universidad de Guadalajara visitó la región del Maule para fortalecer la colaboración internacional con el Doctorado en Salud Ecosistémica de la Universidad Católica del Maule (DOCSE).
La relación entre biodiversidad, estabilidad ecológica y cambio climático fue el eje central de la charla magistral que ofreció el investigador de la Universidad de Guadalajara, Dr. Ignacio Cáceres como parte de su estadía en la UCM.
La actividad, realizada el pasado 11 de junio, reunió a estudiantes de pre y postgrado, académicas, académicos e investigadores de la región, quienes participaron de la conferencia titulada “En el debate sobre la biodiversidad y estabilidad de los ecosistemas marinos”. En ella, el especialista abordó los principales desafíos que enfrentan los ecosistemas costeros ante el avance del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las crecientes presiones derivadas de la actividad humana.
La presencia del académico internacional se enmarca en la permanente labor de la Universidad Católica del Maule con la generación de conocimiento científico orientado a enfrentar los desafíos ambientales contemporáneos. En esa línea, el Doctorado en Salud Ecosistémica UCM busca formar capital humano avanzado capaz de comprender de manera integrada los efectos del cambio climático y la degradación ambiental sobre la salud de los sistemas naturales y su estrecha relación con el bienestar humano.
Prontamente, el programa abrirá sus postulaciones para una nueva cohorte de estudiantes interesados en desarrollar investigación de frontera en áreas vinculadas a la sostenibilidad, la salud ecosistémica y la adaptación a los cambios ambientales globales.
En la siguiente entrevista, el Dr. Ignacio Cáceres profundiza sobre el estado actual de los ecosistemas marinos, las amenazas que enfrenta la biodiversidad y el papel que deben desempeñar la ciencia y las universidades en la búsqueda de soluciones frente a la crisis ambiental.
¿Por qué es importante debatir hoy sobre la relación entre biodiversidad y estabilidad de los ecosistemas marinos?
La biodiversidad no es solamente una lista de especies; es una propiedad que influye en cómo funcionan los ecosistemas y en su capacidad para resistir perturbaciones. Durante décadas se asumió que una mayor biodiversidad genera ecosistemas más estables, pero la evidencia científica muestra que esta relación es más compleja. Comprenderla es fundamental para diseñar estrategias de conservación eficaces en un contexto de cambio climático y creciente presión humana sobre los océanos.
¿Qué consecuencias podría tener para las personas y las economías locales la pérdida de biodiversidad en los océanos?
La pérdida de biodiversidad puede reducir la capacidad de los ecosistemas marinos para sostener actividades esenciales como la pesca, el turismo y otros servicios ambientales. Cuando los ecosistemas pierden especies o funciones ecológicas clave, también disminuye su capacidad de responder a perturbaciones, generando mayores riesgos para las comunidades costeras que dependen directamente del mar, en términos de su bienestar y desarrollo económico.
¿Cómo está impactando el cambio climático en la biodiversidad marina y qué evidencias observa actualmente?
El cambio climático está modificando la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas marinos a gran velocidad. Hoy observamos olas de calor marinas más frecuentes, desplazamientos de especies hacia nuevas áreas geográficas y eventos masivos de mortalidad en ecosistemas vulnerables como los arrecifes de coral. Estos cambios alteran las interacciones ecológicas y pueden comprometer la capacidad de los ecosistemas para mantener sus funciones y servicios.
Desde su experiencia como investigador, ¿cuáles son hoy las principales amenazas para la salud de los ecosistemas marinos en América Latina?
Las principales amenazas son el cambio climático, la sobreexplotación de recursos marinos, la degradación de hábitats y la contaminación. Lo preocupante es que estos factores no actúan de manera aislada, sino de forma simultánea, generando efectos acumulativos sobre la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas. En muchos casos, esto reduce la resiliencia de los sistemas naturales frente a futuras perturbaciones.
¿Qué aprendizajes puede extraer Chile de la investigación internacional para avanzar en la conservación y gestión sostenible de sus ecosistemas marinos?
La experiencia internacional demuestra que la conservación efectiva requiere integrar ciencia, gestión y participación social. También muestra que no basta con proteger espacios marinos; es necesario comprender cómo funcionan los ecosistemas y cuáles son los procesos que sostienen su estabilidad. Chile posee una enorme riqueza marina y una oportunidad única para liderar estrategias de conservación basadas en evidencia científica y monitoreo de largo plazo.
¿Qué rol pueden desempeñar las universidades y los centros de investigación en la protección de la biodiversidad y la generación de soluciones frente a la crisis ambiental?
Las universidades y centros de investigación son fundamentales porque generan el conocimiento necesario para comprender los cambios que están ocurriendo en los ecosistemas. Además, forman capital humano, desarrollan herramientas para la toma de decisiones y contribuyen a generar soluciones innovadoras frente a desafíos ambientales cada vez más complejos. La ciencia es una pieza clave para anticipar problemas y diseñar respuestas efectivas.
¿Qué relevancia tiene que una universidad regional como la Universidad Católica del Maule promueva espacios de reflexión científica sobre biodiversidad, sostenibilidad y cambio climático?
Es muy relevante porque las universidades regionales tienen una conexión directa con los desafíos ambientales de sus territorios. Promover espacios de diálogo científico permite acercar el conocimiento a la comunidad, fortalecer la formación de estudiantes y generar redes de colaboración que contribuyan a enfrentar problemas locales con una perspectiva global. La crisis ambiental requiere justamente ese vínculo entre ciencia, territorio y sociedad.