Egresada de Medicina UCM destaca por su trayectoria en neurocirugía cerebrovascular
Monserrat Arroyo, egresada de Medicina de la Universidad Católica del Maule, desarrolla actualmente su labor profesional en el Hospital Clínico Universidad de Chile y el Hospital Dipreca, donde se dedica principalmente a la cirugía cerebrovascular y de base de cráneo. Su trayectoria, marcada por la especialización, la formación permanente y el compromiso con sus pacientes, fue reconocida como Alumni destacada.
Egresada de la carrera de Medicina en 2012, la profesional ha construido un camino ligado a una de las áreas de mayor complejidad de la medicina. Tras finalizar su formación de pregrado, decidió especializarse en Neurocirugía y posteriormente realizó un fellowship en cirugía cerebrovascular y de base de cráneo, consolidando una línea profesional que hoy constituye uno de los principales focos de su ejercicio clínico.
Una trayectoria marcada por la especialización y la constancia
Uno de los principales hitos de su trayectoria ha sido precisamente su formación en cirugía vascular y microcirugía, área que describe como técnicamente exigente y que requiere un proceso permanente de estudio, entrenamiento y perfeccionamiento.
“Uno de los aspectos que más ha marcado mi trayectoria ha sido precisamente la formación en cirugía vascular y microcirugía, junto con la posibilidad de incorporar progresivamente la actividad académica y docente a mi práctica clínica”.
Al mirar hacia sus años de formación en la Universidad Católica del Maule, la egresada destaca que la experiencia universitaria trascendió los conocimientos académicos y contribuyó a desarrollar una forma particular de comprender la profesión médica.
“Recuerdo mis años en la UCM como una etapa de formación muy importante, no solamente desde el punto de vista académico, sino también en la forma de enfrentar la profesión. Creo que adquirí una formación sólida, responsable y cercana a los pacientes”, señala.
Estos aprendizajes, según explica, han adquirido una perspectiva distinta con el paso de los años y hoy se reflejan en la manera en que ejerce la medicina, se relaciona con sus pacientes y trabaja junto a los equipos profesionales.
En este sentido, los valores de compromiso y servicio que forman parte del sello institucional también están presentes en su práctica cotidiana. Para la neurocirujana, la responsabilidad adquiere especial relevancia al acompañar a pacientes y familias que enfrentan diagnósticos complejos y decisiones difíciles.
“Para mí es fundamental explicar de manera clara las alternativas, los riesgos y los beneficios, y tratar de ofrecer a cada paciente la mejor opción disponible, independientemente del lugar donde uno esté trabajando”, sostiene.
A más de una década de su egreso, considera que esta distinción también permite mirar en retrospectiva las distintas decisiones, desafíos y oportunidades que han formado parte de su camino profesional.
“Mirar hacia atrás y recibir este reconocimiento después de los distintos caminos que he recorrido profesionalmente tiene un significado especial. También lo veo como una forma de reconocer el trabajo, la constancia y las decisiones que uno va tomando a lo largo de los años”, agrega.
“La medicina implica seguir aprendiendo durante toda la vida”
Desde la experiencia adquirida durante estos años, la profesional entrega un mensaje a los actuales estudiantes de Medicina de la UCM, a quienes invita a aprovechar el proceso formativo y a mantener una actitud de aprendizaje permanente.
“Les diría que aprovechen mucho los años de formación, pero que entiendan también que la medicina implica seguir aprendiendo durante toda la vida profesional. Muchas veces los objetivos profesionales parecen lejanos al comienzo, pero se van construyendo progresivamente”, afirma.
Al resumir el camino recorrido desde su egreso de la UCM hasta su actual desempeño como neurocirujana, Arroyo lo define como una experiencia de aprendizaje permanente y mucha constancia.
“Desde que egresé de la UCM hasta hoy he ido enfrentando distintas etapas, desafíos y oportunidades que me han permitido crecer como médico y como neurocirujana, pero siempre con la sensación de que todavía queda mucho por aprender”, concluye.