“Desde regiones también podemos hacer ciencia”
Desde el corazón del Congreso Futuro 2026 y en conversación con la editora de Cooperativa Ciencia, Emilia Aguilar, la ingeniera civil industrial y candidata a doctora de la Universidad Católica del Maule, Fiorella Rocco, reflexionó sobre su vocación científica, el respaldo clave de su entorno y el impacto del Premio For Women in Science 2025 en su proyección académica.
Fiorella, bienvenida a Cooperativa Ciencia. ¿Cómo estás viviendo este reconocimiento?
Muy buenas tardes, súper bien y feliz de estar con ustedes. La verdad es que ha sido una experiencia muy bonita. Este premio ha significado una validación de todo el trabajo que vengo realizando desde que entré a la universidad y también una oportunidad para visibilizar la ciencia que se hace desde regiones.
Tu investigación fue clave para obtener este premio. ¿En qué consiste tu trabajo?
Trabajo en ciencias de materiales, específicamente en el estudio de aleaciones de alta entropía. Son materiales novedosos, que consideramos como los nuevos aceros, porque están compuestos por al menos cinco elementos químicos principales. Esto nos permite ajustar sus propiedades según los requerimientos de distintas industrias, lo que abre un abanico enorme de aplicaciones.
La ciencia de materiales suele ser compleja de explicar. ¿Cómo llegaste a este campo?
Fue un camino de descubrimiento. A diferencia de muchos colegas, yo no soñaba desde niña con ser científica. Mi vocación inicial era la docencia; siempre quise hacer clases. Elegí Ingeniería porque me permitía desarrollarme en distintas áreas y también enseñar. En el último año de la carrera, mientras hacía mi tesis de pregrado, descubrí la ciencia de materiales y las aleaciones de alta entropía. Ahí sentí que este era mi lugar.
En ese recorrido, ¿quiénes fueron fundamentales para impulsarte?
Principalmente mi familia, que siempre tuvo muy arraigado el valor del estudio. Y, en el ámbito académico, mis profesores guía, el doctor Felipe Valencia y el doctor Vladimir Soto Silva. Fueron ellos quienes me dijeron: “Fiorella, tú tienes las capacidades para estudiar un doctorado”. Yo no lo creía, pero ese respaldo fue clave para atreverme.
Muchas mujeres científicas coinciden en que cuesta “creerse el cuento”. ¿Te pasó algo similar?
Totalmente. Nosotras, en general, tendemos a dudar de nuestras capacidades. Por eso es tan importante que existan personas que vean ese potencial y lo digan en voz alta. Hoy, como docente, trato de hacer lo mismo con mis estudiantes: acercarme, decirles que tienen habilidades y motivarlos a integrarse a la investigación desde temprano.
Hoy eres referente en un área donde históricamente hay pocas mujeres. ¿Cómo lo vives?
Cuando entré al grupo de investigación era la única mujer. Me recibieron muy bien, pero igual uno se siente sola. Con el tiempo, se han sumado más mujeres y hoy somos alrededor de cinco en el grupo. Eso es muy potente, porque nos acompañamos y demostramos que las mujeres también podemos aportar en la llamada “ciencia dura”.
¿Qué ha significado para ti el impulso del Premio For Women in Science?
Ha sido un respaldo enorme. Me permitió decirles a otras jóvenes que, viniendo desde regiones, también podemos hacer ciencia de alto nivel. Muchas veces se piensa que el trabajo relevante solo se hace en Santiago, y no es así. En regiones también se está generando conocimiento importante, y eso hay que visibilizarlo.
Finalmente, ¿cuáles son los próximos pasos de tu investigación?
Actualmente estoy comenzando el tercer año de doctorado. Este año tengo programadas pasantías internacionales: primero en Argentina, en el grupo CMAF con el doctor Eduardo Bringas, y luego, si logro adjudicar los fondos, en Francia, para profundizar en el estudio de bordes de grano, que es el foco de mi tesis.